Sobre mi

Soy María, mamá de 4 perritos: de Manolito, quién me acompaña y hace mucho más felices mis días, y de Tadeo, Isidoro y Negro, mis ángeles de 4 patas, mis eternos maestros.

Además de trabajar y estudiar casi constantemente en pos de seguir creciendo a nivel profesional, también me gusta mucho escuchar música, ir a recitales, tocar la guitarra y el acordeón, pasar tiempo con mi familia al aire libre, comer y viajar.

Pero quiero contarles más en detalle sobre mi camino profesional hasta acá:

Nací y crecí en la ciudad de Balcarce (interior de la provincia de Buenos Aires, Argentina) junto a mi mamá, hermanas y abuelos. Desde muy pequeña sentía devoción por los animales, pasaba horas compartiendo todo con ellos. Eran mi refugio, mi “lugar seguro”, por eso desde entonces hacía lo imposible con tal de que se sientan bien y tengan una vida plena en este mundo. 

Con el tiempo la pasión por cuidarlos y ayudarlos a sentirse mejor fue creciendo y el sueño de convertirme en veterinaria se hizo presente. A los 17 años terminé mis estudios secundarios en Balcarce y en el 2007 me mudé a Tandil para comenzar la carrera de Veterinaria en la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires. Allí viví una etapa hermosa con miles de experiencias inolvidables y rodeada de bellas personas (hoy grandes amigos).

Luego de 6 años me recibí y comencé a trabajar en establecimientos de cría de caballos de carrera. Anduve por diferentes campos, donde trabajaba y vivía: en Pilar, Mercedes y Olavarría. Si bien amaba a mis pacientes y disfrutaba del contínuo contacto con la naturaleza, la forma de trabajar y el ambiente laboral no me hacían feliz, lo que hizo que buscara otros caminos dentro de la profesión.

En 2016, empecé a trabajar en una veterinaria de pequeños animales ubicada en Mar del Plata, en donde atendía consultas sobre clínica general. Durante 4 años trabajando allí, pude ver casos de alergias, cáncer, diabetes, diarreas crónicas, enfermedades cardíacas, obesidad, insuficiencia renal, cálculos urinarios, etc. Vi un sinfín de animales con patologías crónicas, incluso aún muy jóvenes.

No entendía lo que ocurría. Si comían “los mejores” alimentos balanceados…?! y hasta tenían su plan sanitario al día…?

A pesar de que “no me cerraba” la idea de indicar solo alimentos ultraprocesados a mis pacientes, lo hacía igual. Por qué? Porque era lo único que me habían enseñado, tanto en la Facultad como en los congresos y seminarios a los que asistía para seguir formándome. Es que la industria de estos productos se ha encargado de convencer a los veterinarios de todo el mundo de que sus “alimentos balanceados” son la mejor opción para ofrecer a nuestros pacientes una nutrición “completa y equilibrada”.

En 2020, renuncié a esa clínica y me volví a Balcarce, mi ciudad, donde sigo viviendo hoy en día. Me mude cuando comenzó la cuarentena por COVID, y unos meses después empecé a trabajar en un laboratorio veterinario y en los ratos libres hacía algunas consultas a domicilio para perros y gatos.

En 2021 finalmente me decidí a dar el paso. No podía seguir mirando hacia otro lado y repitiendo el mismo discurso que había aprendido en la Universidad y cursos de posgrado. La nutrición de mis pacientes era definitivamente una herramienta fundamental para cuidar su salud, prevenir patologías y/o ayudarlos a mejorar su calidad de vida… y la información que me habían brindado hasta el momento sobre el tema era muy básica. Comencé a especializarme en nutrición de perros y gatos a través de diferentes cursos, y fue un camino de ida.

Desde el 2022 me dedico exclusivamente a asesorar y acompañar a tutores de diferentes puntos de Argentina y del mundo, para que puedan ofrecer a sus compañeros una alimentación acorde a cada una de sus necesidades.

Hasta el día de hoy sigo capacitándome con diferentes colegas y especialistas. Porque estudiar es una de las cosas que más amo y que más me motivan, tanto sobre temas relacionados a la nutrición como sobre el uso de la fitomedicina en perros y gatos. 

Hoy soy feliz de vivir de mi profesión y de trabajar en un área que me apasiona como es la nutrición y la medicina integrativa. Soy feliz al conocer cada una de las historias de mis pacientes y al pensar en cómo los puedo ayudar a que se sientan mejor. Soy feliz con cada mensajito que me mandan los tutores contándome los cambios que notan en sus compañeros desde que implementaron un cambio en su dieta. Muchos de mis pacientes están sanos y más felices. En fin. El sueño de aquella niña fue cumplido.

Si querés que tu compañero también disfrute de los beneficios de una nutrición adecuada, estoy aquí para acompañarte en cada paso. Comencemos hoy mismo el camino hacia su bienestar!

Empezá a mejorar su alimentación
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